¿Por qué nos aferramos tanto a las cosas materiales y a las personas? ¿Por qué preferimos lo inmutable a lo efímero? Todas esas cuestiones se reflejan en los clientes de una pensión, especialmente en Leonardo, un pintor que recuerda continuamente a su pareja, pese a los consejos y visitas de sus dos mejores amigos. La mudanza que se desarrolla al final de la obra es una mirada simbólica a la cantidad de figuras terrenales y emocionales que nos retienen en un lugar.
